domingo, 20 de enero de 2008

OASIS


Caí en un abandono tenso, dejándome llevar sin voluntad tras el primer sedante.
Las pantallas fluorescentes volaban lentas. Desde mi horizontal el techo giraba en los cruces de pasillos sin ver al conductor que tras de mí sorteaba las otras camillas con precisión. Dos leves sacudidas al entrar en el ascensor y bajada al sótano.

Respondí con una sonrisa sin fuerza a las palabras tranquilizadoras del cirujano. Bajo la lámpara, un verde monocromo. Los brazos en cruz ,la lejana conversación de los médicos, instrumental, ruidos metálicos, anestesia. Tirones sobre la pierna de corcho, confusión mental , extrañas pesadillas y un frío interno desconocido. Tiritar, castañetear de dientes, escalofríos.

Sala de reanimación con aire caliente para mi cuerpo aterido, desesperadamente helado.
Sesenta minutos para recuperar el dulce calor normal y retorno a la planta 6ª.
Suero, sedante y sueño profundo. El mundo y sus pesares más allá de las paredes de la habitación. El sistema nervioso relajado, la mente vacía, la existencia aletargada.

La felicidad era aquel oasis temporal. No quise salir nunca del postoperatorio.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

joooooo niño que hay osais y paraísos mucho más interesantes, amenos y divertidos que los postoperatorios.
Un beso... y no te operes mucho porfa que eso siempre acaba doliendo...jeje

Anónimo dijo...

Pufff... yo, como Ambrosía, creo que hay paraísos mucho mejores que el de los postoperatorios :)

Besos

Inés Perada dijo...

Fui a ver a una amiga enferma de cáncer terminal dopada todo el día con morfina...me miró y le dije ¿estás tranquila? ella me contestó..sí, tranquila...es como si flotara, no me duele nada y quiero dormir...

Salud.

Anónimo dijo...

Jooooooooooo estoy con ellas. Hay cosas mas excitantes. No me gusta esa sensación. Cuando dí a luz quise escapar cuando empece a sentir lo que describes. Quiero ser dueña de mis emociones y sensaciones.
Otro caso es cuando como dice ines en casos terminales es recomendable estar lo mas ido posible. Uf que mal rollo.

Anónimo dijo...

Será todo un oasis temporal, pero prefiero algunos infiernos a esos placeres. ¿Será por eso que los hospitales se encuentran tan saturados con esas litas de espera tan grandes? Un saludo Cronopio

Anónimo dijo...

Prueba esto otro: un viaje por carretera en un buen coche, tú de copiloto, buena musiquita en la radio, buena temperatura. Cierras los ojos y te dejas llevar por las ensoñaciones, por los vaivenes y por el runrún del motor. Lo recomiendan todos los niños pequeños, que se quedan roques en sus sillitas.

Luego comparas y ya me cuentas.

Besazos.

Inma dijo...

Entiendo que a la gente eso que explicas le cause rechazo, pero yo lo he sentido también.
El vacío saliendo de la 'sala de máquinas', donde unos desconocidos tras atarme los brazos en cruz, me dejaron completamente virgen.
La cabeza flotando y el cuerpo también.
Recuerdo la paz que siguió al pánico al comprobar que no podía mover ni un sólo músculo y que en la sala de reanimación saqué de quicio a una enfermera.
Estaba tan enajenada que tenía la sensación de que el tiempo se había detenido, pasé la noche despierta, preguntando a la pobre mujer cada cinco minutos qué hora era..

Diana dijo...

Es un viaje plácido :)

Un besito.