sábado, 27 de diciembre de 2008

TARDE DE LLUVIA



Estábamos sentados en un sofá de piel verde botella, frente a la ventana con los cristales salpicados de lluvia. Iria me mostraba los procesos de un nuevo programa informático, en el portátil abierto sobre la mesita de centro. Mientras, yo pensaba en como efectuar un acercamiento con un mínimo de elegancia. La visión de su cuerpo, sus movimientos, su mirada , su tono de voz, preparaban el instante previo a la invasión de su espacio vital.

El crepitar de la lluvia contra los cristales parecía propiciar el contacto. Me acerqué a ella, hablándole para ocultar un impulso que ya era puramente físico. A esa corta distancia, entré en el aura donde habitaban la fragancia de su piel y el aroma de su cabello. Un instante después la besé levemente en sus labios inertes que parecían dibujados en su cara quieta. Solo fué un contacto ligero hecho con la prevención de quien pisa terreno desconocido.

Los segundos eternos que siguieron se rompieron con un comentario que pareció redactado por mi desafortunado guionista interior. Iria quiso poner orden a aquel momento confuso. Aquello era descabellado, absurdo y fuera de lugar. Una especie de niebla confundía lo que yo pensaba y el sonido de sus sensatas palabras. A pesar de ello me relajé, entrando en paz conmigo mismo por no haber dejado pasar otro día sin hacer nada.

De pronto me invadió un negro terror al ridículo, quise que aquello nunca hubiera sucedido y seguir con el trato amable, amigable y cándido de antes. Recogí mis cosas, el abrigo y me levanté para irme de allí, diciéndole que se me había hecho tarde.

Cerca de la puerta, con la urgencia que provocan las situaciones incómodas me despedí con dos besos en las mejillas. Cuando ya nuestros rostros se separaban, Iria, olvidando su prudente discurso me besó con fuerza, decidida y profundamente.

13 comentarios:

Inés Perada dijo...

Como somos / son las mujeres ¿no? así que luego el tópico dice que cuando una mujer dice no, es que quiere decir sí...

Yo, la verdad, cuando digo no, es no. Así no doy pie a perderme nada de lo que pueda ofrecerme la vida.

Salud.

ISABEL TEJERA CARRETERO dijo...

Eso estubo bien, los gestos elegantes siempre tienen su recompensa
:D Bonita melodia al final del escrito

LA CASA ENCENDIDA dijo...

A veces esos impulsos tienen su recompensa.
Besicos.

Novicia Dalila dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Novicia Dalila dijo...

Soy de la opinión de que las oportunidades hay que aprovecharlas al vuelo... No se puede dejar nada para mañana, simplemente porque mañana igual es tarde...
Me quedo a medias... con ganas de más... Habrá secuelas, Crono?? Espero que sí :D

Un beso

p.s. El tachón, es mío... La dislexia, que me mata :S:S

Anónimo dijo...

¿Y después?...

Besos

JLAmbr dijo...

¡Por mil bombillas fundidas!

Anónimo dijo...

Pues sí, estoy ya muy vieja para desperdiciar oportunidades por temor a la reacción de la otra persona. Así que me ha gustado la reacción del protagonista. Ya puestos, y como me gusta que los deseos se impongan, me ha gustado la reacción de ella también. Odio los Puentes de Madison... ¿te lo había dicho?

Besazos, y feliz año nuevo.

Ambrosía dijo...

Llego tarde como siempre, pero aprovecho para felicitar el año nuevo y dejar aquí mis mejores deseos de todo tipo de bendiciones, para usted y los suyos...
Un beso..
P.d. espero que los virus le hayan dejado tomar las uvas y brindar con buen cava...cuidese porfa!

Sísifo de Éfira dijo...

Bonita, bonita historia.
No podía hacer otra cosa.
Siempre he creído que seducir es forzar al otro a hacer lo único que puede hacer: no dejarte ir sin devolverte el beso.

Borrasca dijo...

Feliz y próspero año para ti, tu familia, amigos y todos quienes te rodean, así no los conozcas personalmente...

Besos borrascosos

Odel dijo...

Bonito relato , pero seguira no? habra algo mas...

Nanny Ogg (Dolo Espinosa) dijo...

Si es que una cosa es intentar seguir a la razón y otra muy distinta conseguirlo...

Besos